Las obras de Aníbal González presentes en Aracena reflejan la evolución de su estilo a lo largo de su carrera profesional. Se documentan obras de este autor en Aracena desde 1910 hasta 1926, por lo que su legado es referente monumental para el viajero.
Barrio de Aracenilla
El Barrio de Aracenilla se encuentra a un kilómetro de Aracena, en la carretera de Alájar.
La construcción de este proyecto comienza en 1923, siendo promotor de las obras el Francisco Javier Sánchez-Dalp Calonge, primer Marqués de Aracena. Consiste en ocho chalets que se ofrecen en arrendamiento al viajero. Quedó constancia de su finalización sobre 1926.
Aníbal González utiliza para diferentes y coloristas materiales, si bien la prioridad fue hacer de cada uno de los chalets un diseño único y original.
Actualmente, todos los edificios se encuentran habitados y, como consecuencia, en perfecto estado de conservación. Sus propietarios los adquirieron hace algunos años, rescatándolos de un ya iniciado proceso de degradación, por lo que casi todos ellos han sufrido alguna remodelación interior.
Lavadero público
Monumento financiado por los Marqueses de Aracena y donado al pueblo el 16 de febrero de 1927.
Se observa en el lavadero público una tendencia a la disminución ornamental. Solamente cuenta con un vistoso cuadro cerámico sustentado por un frontis de ladrillo con remate triangular. Permanecen, sin embargo, constantes la combinación piedra – ladrillo y la cubrición mediante armadura de madera protegida por tejado a cuatro aguas.
Hoy, el edificio ha perdido su primitiva funcionalidad y se muestra como un atractivo turístico más.
Antesala de la Gruta de las Maravillas
Obra financiada por Francisco Javier Sánchez-Dalp Calonge y el entonces alcalde de Aracena Juan del Cid López. La tarea de Aníbal González incluía diversas obras de acondicionamiento de la Gruta de las Maravillas, recientemente descubierta, entre ellas, la de diseñar el edificio de entrada, que culmina en 1923.
Éste se encuentra completamente tapizado con la piedra del lugar. Se trata de dos espacios pétreos despojados de todo ornamento y coronados por las suaves curvas de sendas bóvedas de medio cañón. Asientos laterales rústicos para el visitante y un original empedrado en el pavimento.
Ayuntamiento de Aracena
Es un edificio exento de planta triangular, que en alzado se despliega en tres pisos principales, un nivel de sótanos y un ático.
Su contemplación directa nos sitúa ante una construcción de apariencia mudéjar, discordante con las obras neomudéjares erigidas hasta la fecha en Sevilla por el mismo Aníbal González.
Emplea para su construcción la piedra y el ladrillo. La cerámica ha quedado constreñida al pequeño cuadro de azulejos que flanquea una de las entradas con el escudo de la localidad. El hierro de balcones y vanos inferiores apenas destaca sobre el fondo general de la fachada.
Utiliza dinteles levemente arqueados y enmarcados al modo tradicional por molduras de ladrillo y sencillos guardapolvos, que a veces se rematan a modo de frontón. Discretos arcos de medio punto presiden dos de las fachadas y, en el piso superior, una hilera de arquillos triangulares aporta ritmo a los vanos que a él se abren.
Casino Arias Montano
Una ponderada concepción geométrica preside todo el conjunto con un estilo depurativo. Destaca de la fachada la precisa composición simétrica con el eje central en la esquina, el rico juego de horizontales y verticales que marcan las líneas de fuerza con un ritmo de cuadrícula, el estilizado diseño de guirnaldas que moldea el hierro de barandas y farolas, el cierre cuadriculado de hierro y vidrio o madera y vidrio de los vanos, el remate destacado de las pilastras, los antepechos de cruz y aspa o la generalizada contención decorativa. La escalera interior también queda sometida al imperio de la geometría, en una excelente combinación de hierro forjado, vidrio y madera a base de líneas curvas y rectas.
Además, la fachada aparece cargada de elementos clásicos: frontones, vanos cuadrangulares, medio punto central, columnillas jónicas, guirnaldas, un medallón con la efigie de Arias Montano, lísteles adornados con ovas y dentellones, pilastras y otros componentes propios del elenco clasicista.
Monte San Miguel
En el km. 87 de la Carretera Nacional 433 se accede por un camino de tierra a la Finca del Monte San Miguel.
Dos conjuntos arquitectónicos: la residencia señorial y las edificaciones de servicio. Dos grupos de construcciones dispuestas en un mismo espacio abierto con la que Aníbal González pretendió marcar tajantemente el abismo social que separa a los usuarios de cada sector.
Se mantiene el mismo juego disyuntivo de materiales, pero han desaparecido la rígida composición simétrica y la talla geométrica del ladrillo como único elemento de decoración. Los vanos se complican con diseños compuestos de evocaciones y el uso de la cerámica aportando su tono de color en los tímpanos, enjutas y tejas, con armónicas composiciones vegetales, animales, heráldicas y geométricas.
Uno de los aspectos que más llama la atención del conjunto es el carácter pintoresco de los jardines que envuelven la vivienda principal.
El complejo se encuentra en perfectas condiciones de conservación, ya que sigue siendo utilizado como residencia particular. No se permiten visitas públicas.
